
Tu arquetipo
El Atleta
Fuerte a los cuarenta, ágil a los setenta.
Entrenas porque te gusta cómo se siente el resto del día. Conoces tu máximo a cinco repeticiones y tu pulso en reposo, y casi todas las noches estás en la cama a las diez y media. Comes bien sin hablar de ello. Tu debilidad es una agenda que no tiene hueco para una comida larga.
Tu ritual: Diez minutos de movilidad con el café de la mañana, todos los días y sin excepciones.
- El traje
- Un traje azul marino desestructurado cortado para hombros y muslos, de un fabricante que entiende a los atletas
- El reloj
- Un deportivo de titanio o un diver que aguante un baño: Tudor Pelagos u Omega Seamaster
- La copa
- Una buena cerveza después de la tirada larga y agua el resto de la semana
- El coche
- Un BMW M3 Touring o una bicicleta que valga más que el coche
- El perfume
- Limpio, acuático y desaparecido a mediodía
Tu firma
Tu lista de lecturas
El Atleta: Tu lista de lecturas

Forma · Fuerza
Entrenar fuerza después de los treinta
Dos sesiones por semana, cinco movimientos, sobrecarga progresiva y un cuaderno. El programa que construye un cuerpo para los próximos cuarenta años, no para las próximas vacaciones.

Forma · Resistencia
Zona 2: la carrera lenta que lo cambia todo
Más despacio de lo que parece productivo y durante más tiempo del que parece necesario. Tres horas semanales a ritmo de conversación construyen el motor con el que funciona todo lo demás.

Forma · Sueño
Dormir como un atleta
Siete horas y media, la misma hora de levantarse los siete días, una habitación fría y oscura y el último café a mediodía. El sueño es la sesión de entrenamiento que casi todos los hombres se saltan.

Forma · Movilidad
Diez minutos de movilidad al día
Caderas, columna dorsal, tobillos y hombros. Cinco movimientos con el café de la mañana que mantienen a un cuerpo de oficina capaz de ponerse en cuclillas, alcanzar y girarse en el coche.
Los otros arquetipos




