Silencioso a 200 km/h, 500 kilómetros entre cafés y un chasis que esconde dos toneladas. El GT eléctrico ha llegado, y los argumentos en contra están casi todos caducados.
El gran turismo tiene un solo trabajo: mover a dos personas y su equipaje a través de un continente con comodidad y a buen ritmo. Durante un siglo eso significó un motor de gasolina grande y un capó largo. El coche eléctrico hace ese trabajo de otra manera y, en varios aspectos, mejor, y los hombres que hacen el camino largo hasta la costa están empezando a notarlo.
Qué ha cambiado
La autonomía y la carga. Un Porsche Taycan de 2026 hace 500 kilómetros reales y suma 300 en dieciocho minutos en un cargador rápido. La red de carga de las autopistas europeas ya es lo bastante densa como para que planificar la ruta sea elegir dónde comer. El preacondicionamiento de la batería, integrado en el navegador, hace que el coche llegue al cargador templado y acepte potencia a plena velocidad. La ansiedad que definía la conducción eléctrica hace cinco años ha desaparecido en las rutas principales.
Qué hace mejor el GT eléctrico
El silencio, lo primero. Seis horas a 130 km/h en un coche sin sonido de motor y sin vibración es otra clase de cansancio, o más bien su ausencia. Después el centro de gravedad bajo: una batería en el suelo hace que un coche de dos toneladas trace curvas con un aplomo que una berlina de gasolina no alcanza. Después el par, entregado sin reducir una marcha, para adelantar en una carretera alpina de dos carriles. Y, en las ciudades al final del viaje, la capacidad de moverse sin ruido y sin humos.
El gran turismo siempre fue cuestión de llegar fresco. Resulta que el silencio es el último lujo que a nadie se le ocurrió pedir.
Cuatro a tener en cuenta
- Porsche Taycan, desde unos 105.000 euros. La elección del conductor. Carrocería Sport Turismo por el equipaje y versión 4S por el equilibrio entre autonomía y ritmo.
- BMW i5 Touring, desde unos 75.000 euros. Un familiar silencioso y cómodo con el mejor sistema de infoentretenimiento de la categoría. La respuesta sensata.
- Polestar 3, desde unos 80.000 euros. Contención escandinava, un interior magnífico y un tacto de suspensión que perdona las malas carreteras.
- Mercedes-Benz EQS, desde unos 110.000 euros. La mayor autonomía y el mayor silencio. Más que un coche, un salón que se mueve.
Qué sigue haciendo peor
Los puertos de montaña. Por encima de 2.000 metros, con un coche pesado y freno regenerativo, el GT eléctrico es competente y algo distante. El sonido de un motor en una carretera de montaña es un placer que los eléctricos no pueden ofrecer y no fingen ofrecer. Cargar en el sur rural de Europa todavía exige planificar. Y la depreciación del primer año en un eléctrico de 100.000 euros sigue siendo brutal; mejor renting que compra, o cómpralo con dos años.
A quién le encaja
Al hombre que hace el viaje largo a la segunda residencia, el trayecto al aeropuerto y la visita a un cliente a tres países de distancia. Al que tiene garaje con cargador o un trabajo con uno. Al que tiene, o va a conservar, un coche más ligero y más ruidoso para el domingo. El GT eléctrico no sustituye al deportivo analógico. Sustituye a la berlina diésel, y muy bien.
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Coche a MedidaTres coches para la conducción que de verdad hacesPreguntas que nos hacéis
¿Cuánto tarda de verdad una carga?
Del diez al ochenta por ciento en dieciocho a treinta minutos en un cargador de 300 kW, más o menos lo que dura un café y un paseo. En casa, toda la noche con un cargador de pared.
¿Y la batería dentro de diez años?
Las garantías del fabricante cubren ocho años o 160.000 kilómetros hasta el setenta por ciento de capacidad. La degradación real de los paquetes modernos va del dos al tres por ciento anual y frenando.
¿El híbrido enchufable es el término medio?
Para un hombre sin carga en casa, quizá. Para el resto son dos sistemas de propulsión, más peso y las desventajas de ambos.




