Hogar · Sonido

Un equipo de música que conservarás décadas

· 7 min de lectura

Un amplificador integrado, dos altavoces sobre soportes, un reproductor de red o un tocadiscos y las posiciones correctas en la habitación. Música de verdad en una habitación de verdad, por el precio de un buen reloj.

Una generación de hombres ha crecido escuchando música por auriculares de botón y una barra de sonido y da por hecho que la música suena así. No suena así. Un par de altavoces bien colocados en una habitación, movidos por un amplificador competente, reproducen una interpretación en lugar de una grabación: oyes dónde están los instrumentos, sientes la batería y notas la sala en la que se grabó el disco. Un equipo que hace eso cuesta menos de lo que casi cualquier hombre se gasta en un reloj y dura tres veces más.

Las cuatro partes

  • El amplificador integrado, que combina previo y etapa de potencia en una sola caja. Rega, Naim, Cambridge Audio, Arcam, Rotel o Yamaha, de 700 a 3.000 euros. Cómpralo con etapa de fono si vas a poner discos y con entrada digital si vas a escuchar en streaming.
  • Los altavoces. De estantería sobre soportes en habitaciones de menos de 25 metros cuadrados; de columna en habitaciones mayores. KEF, Bowers and Wilkins, Dynaudio, ProAc, Harbeth o Spendor, de 800 a 5.000 euros el par. Aquí vive el carácter del equipo y aquí va la mayor parte del gasto.
  • La fuente. Un reproductor de red de Bluesound, Cambridge o WiiM para un servicio sin pérdida, de 300 a 1.500 euros. O un tocadiscos, Rega Planar 3 o Pro-Ject Debut, de 500 a 1.200 euros, con una cápsula que cambiarás cada pocos años. Muchos hombres acaban con los dos.
  • Cable y soportes. Un cable de altavoz decente a 5 euros el metro, no a 500. Soportes de la altura correcta para que los agudos queden a la altura del oído estando sentado. Puntas o tacos para desacoplarlos del suelo.
Los auriculares son para el tren. La música en casa es un acontecimiento físico en una habitación, y una habitación con buenos altavoces es una habitación mejor.

Tres presupuestos

Con 2.000 euros: un Rega io o un Cambridge CXA61, un par de KEF Q Concerto Meta o Wharfedale Linton sobre soportes y un reproductor WiiM. Con 5.000: un Naim Nait XS o un Rega Elex, unos ProAc Tablette o unos Harbeth P3ESR, un Bluesound Node y un Rega Planar 3. Con 10.000: Naim Supernait, Harbeth Compact 7 o Dynaudio Contour, un reproductor de Naim y un Rega Planar 6. Más allá de eso las mejoras son reales y cada vez menores por euro, y la habitación importa más que el equipo.

La colocación, que es gratis y es lo que más importa

Los altavoces al menos a medio metro de la pared de detrás y algo más de las laterales. Los dos altavoces y la butaca de escucha formando un triángulo equilátero de dos o tres metros de lado. Los agudos a la altura del oído y los altavoces ligeramente girados hacia la butaca. Una alfombra entre los altavoces y la butaca, y cortinas o una estantería en la pared que tengas detrás. Una tarde moviendo los altavoces unos centímetros cada vez hace más que una mejora de 2.000 euros.

Streaming o vinilo

Streaming para todo lo que se te ocurra escuchar; un servicio sin pérdida a través de un buen reproductor suena excelente y cuesta 12 euros al mes. Vinilo para los discos que amas, para el ritual de elegir uno y sentarse a escuchar una cara y para el sonido, que es distinto más que mejor. Un hombre con cien discos que pone tiene mejor relación con la música que uno con cien mil canciones que va saltando.

Preguntas que nos hacéis

¿Y una barra de sonido o unos altavoces inalámbricos?

Están bien para la cocina y para la televisión. Para escuchar música en la habitación en la que te sientas, dos altavoces separados y un amplificador están en otra categoría y siempre lo estarán.

¿Importan los cables?

En la medida en que tengan la sección adecuada y estén bien conectados. Más allá de eso, la diferencia entre 5 euros el metro y 500 es fe.

¿Nuevo o de segunda mano?

Los amplificadores y los altavoces de buenas marcas duran treinta años y salen baratos de segunda mano de entusiastas que cambian demasiado a menudo. Un Naim de diez años o unos Harbeth viejos son una ganga. Tocadiscos y reproductores de red, cómpralos nuevos.