Limpiar, hidratar, proteger. Mañana y noche, dos minutos cada vez y tres productos de farmacia. Todo lo demás es marketing o medicina.
El cuidado de la piel masculina se vende de dos maneras: como una batalla que hay que librar con diez productos o como algo de lo que un hombre de verdad no se ocupa. Las dos están equivocadas. Una cara bien lavada, mantenida hidratada y protegida del sol envejece más despacio, se ve mejor y necesita menos del barbero, del médico y del espejo. Lleva dos minutos, dos veces al día, y unos 15 euros al mes.
Por la mañana
Limpiar. Agua templada y un limpiador suave sin espuma, o solo agua si tienes la piel seca. El jabón en pastilla reseca la piel y hace que produzca más grasa. Hidratar y proteger. Una crema con SPF 30 o más, de amplio espectro, aplicada en cara, cuello y orejas todos los días del año, también en Düsseldorf en noviembre. Este es el único producto con cuarenta años de evidencia detrás: previene casi todo lo que los hombres llaman envejecer, que en realidad es daño solar. Si vas a gastar dinero en algo, gástalo aquí, en una textura que de verdad vayas a usar.
Por la noche
Limpiar otra vez, esta vez a conciencia, para quitar el día y el protector solar. Hidratar con una crema de noche normal, o con la misma sin SPF. Si tienes más de treinta y cinco, retinol dos o tres noches por semana, empezando por una concentración baja, sobre piel seca y antes de la crema. Es el segundo producto con evidencia real: engrosa la piel, unifica el tono y suaviza las líneas a lo largo de meses. Vuelve la piel sensible al sol, que es otro motivo para el SPF de la mañana.
El protector solar es el único producto antiedad que funciona. Todo lo demás es una nota a pie de página, y las notas caras no funcionan mejor que las baratas.
Según el tipo de piel
Grasa y con tendencia a los granos: un limpiador en gel con ácido salicílico, una hidratante ligera en gel y un protector solar fluido mate. Seca y tirante después de lavarte: un limpiador en crema, una hidratante más rica con ceramidas y un protector en crema. Roja y reactiva: todo sin perfume, protector mineral, nada con alcohol y un dermatólogo si persiste. Normal: cualquier cosa sensata de la estantería de la farmacia.
Qué ignorar
Los tónicos, salvo que te gusten. Las cremas de contorno de ojos, que son crema hidratante en un tarro más pequeño al triple de precio. Las mascarillas, los exfoliantes, los sérums con ingredientes que no sabes pronunciar, cualquier cosa con oro dentro y cualquier cosa que se venda en un avión. Las marcas de lujo hacen texturas agradables y tarros preciosos; las de farmacia, La Roche-Posay, CeraVe, Eucerin o Avène, hacen los mismos activos por una fracción del precio y son lo que usan los propios dermatólogos.
El resto del cuerpo
Las manos: el mismo protector solar cuando conduces. Los labios: un bálsamo con SPF. El cuerpo: una crema después de la ducha en invierno si la piel pica. El cuero cabelludo: el champú que te guste, dos veces por semana en lugar de a diario. Y una visita anual al dermatólogo a partir de los cuarenta para revisar los lunares, que lleva diez minutos y es la cita más útil de toda esta sección.
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Rutina de CuidadoMañana y noche, en los minutos que tengasPreguntas que nos hacéis
¿Un hombre necesita productos distintos de los de una mujer?
No. La piel es piel. Las líneas masculinas son las mismas fórmulas en envases grises, con un precio más alto y un olor más amaderado.
¿Cuánto debería gastar?
En torno a 40 o 50 euros por tres meses de los tres productos. Si te gastas más de 100 euros al trimestre, estás pagando el tarro.
¿Y si llevo barba?
Lávala con el limpiador, ponle un poco de aceite si la piel de debajo está seca y péinala. Los productos específicos de barba son en buena medida acondicionador de pelo con otra etiqueta.




